Seminarios

Los seminarios son encuentros semanales o quincenales de meditadores que ya han hecho el retiro de iniciación y que quieren tener un apoyo grupal para su práctica individual de silenciamiento. Todos los Amigos del Desierto están vivamente invitados a participar activa y regularmente en estos seminarios.

Habitualmente constan de un tiempo de ejercicio físico o movimiento meditativo, así como de dos sentadas en silencio y en quietud, intercaladas por un trabajo sapiencial sobre un texto del evangelio o de nuestros maestros espirituales.

Un seminario es un grupo de Amigos del desierto que, habiendo realizado el retiro de iniciación, se reúnen semanalmente con el propósito de afianzar la práctica meditativa. Lo que les congrega no es la mera afinidad electiva o sentimental, sino el propósito de crecer en la experiencia interior. Para conformarse un seminario se exige un mínimo de 3-5 personas; no hay un número máximo de participantes.

Los seminarios de silencio no son sustancialmente espacios para el aprendizaje de la meditación u oración contemplativa, sino de práctica para quien ya está iniciada en ella. Sin embargo, todos los que tengan interés en conocer a los Amigos del desierto y en profundizar en su experiencia meditativa serán acogidos y orientados para que puedan realizar algún retiro de iniciación, donde se les ofrecerán las pautas básicas de este camino espiritual.

Lo esencial del seminario es la sentada en silencio y quietud. Se realizarán en cada sesión dos sentadas, siempre de 25 minutos, pautadas por el sonido de un gong, que marca el comienzo y el término de las mismas.

Al comienzo del seminario y al final, así como antes y después de la palabra -si así se estima oportuno-, se cantarán algunos cánones inspiradores, tales como “De noche, iremos de noche” y “Hoy comienza una nueva era”; también “Oh pobreza, fuente de riqueza”, “Tú cuidas de mí”, “Luz, luz, obra de Dios”, “Bajo tu amparo” o “Nada te turbe”. Son cantos elegidos por AdD, pues responden a su espíritu y carisma. La música, en cualquier caso, nunca será protagonista en los encuentros de AdD.

El tiempo dedicado a la palabra no sobrepasará los veinte minutos, durante los cuales se proclamará o bien un brevísimo fragmento del Evangelio, sucintamente comentado en clave contemplativa, o una reflexión inspiradora sobre la práctica meditativa, sea del manual Ejercicios de contemplación, de Franz Jalics, o del ensayo Biografía del silencio, de Pablo d´Ors. Tras la lectura en voz alta de este texto inspirador, se dejarán unos minutos en los que los participantes, tras acogerlo, podrán releerlo y trabajar sobre él. Acto seguido, si el animador del seminario así lo determina, se dejarán entre 5 y 10 minutos, nunca más, para comentarlo, siguiendo unas pautas establecidas, en grupos de tres o tríadas. Para finalizar este tiempo para la palabra, el texto vuelve a proclamarse ante la asamblea, siempre de forma clara y con cierta solemnidad.

Cada participante del seminario habrá recibido el texto que se proclame ese día, sea en una hoja suelta o en una sencilla edición. Durante el tiempo personal sobre el texto se invita a trabajar en él desde una triple perspectiva: 1) Relectura personal con subrayados de las palabras o frases que más impactan; 2) Reproducción de lo leído con la máxima fidelidad posible y, si no se recuerda bien, transcripción o copia sin más; 3) Contestación a las preguntas que siguen al texto, de cara a la personalización o al aterrizaje del mismo en la propia vida.

El propósito del trabajo en tríadas, si es que el animador lo propone, es posibilitar una escuela de escucha. De escucha no sólo de la palabra proclamada, sino de la palabra de quienes la han recibido. Esta escuela o aprendizaje se rige por una serie de principios fundamentales. Por lo que se refiere a quien comparte: 1) Pensar antes de hablar. Tener claro qué va a decirse antes de tomar la palabra. 2) Hablar brevemente, nunca más de un minuto. 3) Hablar siempre y sólo sobre lo que el texto propone y sugiere. 4) Hablar siempre en clave personal y testimonial, es decir, no brindar ideas u opiniones, sino sólo experiencias. 5) Nunca responder a lo que haya comentado otro compañero o compañera de tríada. Por lo que atañe a quien escucha, en cambio: 1) Ceder siempre la palabra a los compañeros. 2) Atender amorosamente, procurando memorizar lo que se dice. 3) No juzgar lo dicho, sólo acogerlo. 4) Nunca interrumpir, ni mucho menos corregir. 5) Nunca glosar, tampoco para elogiar al compañero o para alentarlo. El trabajo en tríadas no persigue el desahogo sentimental ni el conocimiento mutuo, aunque sin duda los favorezca, sino la escucha del Espíritu en el misterio de prójimo.

Cada una de las dos sentadas será precedida de un breve movimiento meditativo en silencio, que predisponga a la quietud y fomente la consciencia corporal. La danza sagrada final, en cambio, podrá ser con música y pretende crear consciencia de unidad con el grupo en clave de expresión corporal.

Los seminarios de silencio, al igual que el resto de las actividades de AdD, estarán siempre presididos por el icono de la Trinidad de Rublev, al pie del cual se encenderán tres velas. No se pondrán flores ni otros ornamentos.

Al templo o sala de silencio en que tienen lugar los seminarios se entra siempre descalzo y dentro se guarda el debido decoro, no hablando más que lo imprescindible. Una vez que ha comenzado la sesión, nunca se debe entrar en esa sala o templo, obviamente a fin de no perturbar la práctica meditativa.

Sea al principio de cada sesión, en las palabras de bienvenida, o al término de la misma, en las de despedida, se dan algunas informaciones, siempre breves, sobre la marcha de la asociación.

Se aconseja que se acuda al seminario con ropa cómoda y holgada, lo que posibilitará que el movimiento físico sea más confortable y riguroso, así como con calcetines gruesos para protegerse del frío del suelo.

Aunque los seminarios de silencio son gratuitos, durante su desarrollo se hará una colecta voluntaria que se destinará fundamentalmente al mantenimiento de las instalaciones y, secundariamente, a otros fines de la asociación.

En general se conforman tras un retiro de iniciación y con las personas interesadas en mantener la práctica. Para que pueda formarse un nuevo seminario es preciso que haya al menos tres o cuatro interesados y una persona dispuesta a acompañar el nacimiento y desarrollo del mismo.

Todo aquel que quiera participar en un seminario o recibir más información sobre su funcionamiento puede escribir a losamigosdeldesierto@gmail.com

Lista de seminarios:

Lunes, 19.00 – 21.00

Martes cada dos semanas, 18.30-20.30

Jueves, 17.30-19.00

Lunes, 19.30 – 21.30

Miércoles, 19.00 – 21.30
seminario.madrid@amigosdeldesierto.org

Segundos y cuartos sábados de mes,
seminario.malaga@amigosdeldesierto.org

Jueves, 19.30 – 21.15

Martes, 20.00 – 21.30

Lunes, 18.30 – 20.30

Sábados, 17.15 a 19.15

Domingos cada dos semanas, 9.30 – 11.30
seminario.zaragoza@amigosdeldesierto.org