LA DIMENSIÓN CORPORAL
La conciencia corporal no es el paso previo para la meditación propiamente dicha, sino meditación ya en su sentido más pleno. El hombre no puede ser consciente de sí, de su mente y de su espíritu, sin contactar con la propia dimensión corporal. A este efecto, es imprescindible la quietud.
LA QUIETUD
Todas las tradiciones meditativas subrayan que, junto al silencio, también la quietud es capital. La razón es clara y está científicamente demostrada: el movimiento suscita la dispersión; la quietud, en cambio, la concentración.
Podemos meditar sentados en una silla o en el suelo, en este último caso sobre un cojín o sobre un banquito de oración, con las piernas dobladas o de rodillas. Acostarse o tumbarse no es una posición adecuada para meditar, puesto que la posición horizontal es la que asumimos para dormir y descansar. Y meditar no es, ciertamente, lo mismo que descansar. La relajación del meditador es más que simple comodidad, es aceptación deliberada de lo que hay.
LA POSTURA
Lo más importante de la postura corporal es la espalda, que debe estar erguida, no rígida. Esta posición erguida es más fácil de adquirir en el banquito o sobre el cojín; basta oscilar el tronco levemente hacia delante y hacia atrás, a derecha e izquierda, para que adquiera su verticalidad. La verticalidad de la espalda se consigue echando los hombros hacia atrás y hacia abajo; metiendo el mentón, pues con la barbilla alzada la espalda tiende a combarse; e imaginando que un hilo invisible tira de la coronilla hacia arriba. Puede meditarse con los ojos cerrados o semi-cerrados. A las personas muy fantasiosas o, por circunstancias, con somnolencia, se aconseja que dejen los ojos sólo entrecerrados, pero con una mirada blanda y como de 180 grados, sin fijarla en nada concreto.
LA RELAJACIÓN
De cara a que los músculos se suelten y entremos en un estado físico más receptivo, resulta efectivo imaginar que un líquido brillante, agradable y tibio desciende desde la coronilla de la cabeza hasta la planta de los pies, muy lentamente. En la medida en que lo hace, deteniéndose lo que se desee en cada órgano o miembro, se ablandan las tensiones y se posibilita el deseado relax. Esta técnica se conoce como body-scanner.
EL MOVIMIENTO MEDITATIVO
Los AdD trabajan el cuerpo no sólo durante las sentadas en silencio y quietud. El trabajo de cuerpo en AdD ofrece, además, tres propuestas: ejercicio corporal propiamente dicho (tabla de chi kung, con movimientos suaves y armónicos); movimiento meditativo (siempre breve y previo a la sentada, a la que invita); y danzas sagradas (de carácter celebrativo y musical, para comienzo y/o final de los encuentros y vigilias).
RECURSOS PARA LA MEDITACIÓN
- Movimientos
- Danzas
- Cantos
- Otros
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