El texto en los seminarios de silencio se trabaja desde esta triple perspectiva.
1) Relectura personal con subrayados de las palabras o frases que más impactan.
2) Reproducción de lo leído con la máxima fidelidad posible y, si no se recuerda bien, transcripción o copia sin más.
3) Contestación a las preguntas que siguen al texto, de cara a la personalización en la propia vida.
El propósito fundamental del trabajo en tríadas es posibilitar una escuela de escucha. De escucha no sólo de la palabra proclamada, sino de la palabra de quienes la han recibido. Esta escuela o aprendizaje se rige por una serie de principios fundamentales.
Quien toma la palabra en el seminario de silencio tiene en cuenta estos criterios.
1) Pensar antes de hablar. Tener claro qué va a decirse antes de tomar la palabra.
2) Hablar brevemente, nunca más de un minuto.
3) Hablar siempre y sólo sobre lo que el texto propone o sugiere.
4) Hablar siempre en clave personal y testimonial, es decir, no brindar ideas u opiniones, sino sólo experiencias.
5) Nunca responder a lo que haya comentado otro compañero o compañera de tríada.
Quien escucha en el seminario de silencio practica lo siguiente:
1) Ceder siempre la palabra a los demás.
2) Atender amorosamente, procurando memorizar lo que se dice.
3) No juzgar lo dicho, limitándose a acogerlo.
4) Nunca interrumpir, ni mucho menos corregir.
5) Nunca glosar, tampoco para elogiar al compañero o para alentarlo. El trabajo en tríadas no persigue el desahogo sentimental ni el conocimiento mutuo, aunque sin duda los favorezca, sino la escucha del Espíritu en el misterio de prójimo.
