Nuestras Fuentes

El método de meditación de los AdD es, sustancialmente, aunque no de forma exclusiva, el que propone el Jesuita Franz Jalics en su libro Ejercicios de contemplación. Enriquecido con las aportaciones de la tradición milenaria de los padres del desierto.

La estructura de nuestra meditación es claramente trinitaria, pues comenzamos recitando la Secuencia de Pentecostés, invocando por tanto al Dios Espíritu; meditamos mediante la recitación del mantra “Cristo-Jesús” o “Maranathá” – la referencia a Dios-Hijo – ; y concluimos los periodos de meditación con la oración del abandono de Charles de Foucauld, que se pone en manos del Dios Padre.

Este trabajo interior encuentra su espejo en el icono de la Trinidad de Rublev, que siempre preside nuestras sesiones y que también lo sentimos como un tesoro (o anclaje visual) que se nos ha regalado.

Franz Jalics nació en Budapest, Hungría, en 1927. Tras la Segunda Guerra Mundial, emigró a Alemania, donde entró en la Compañía de Jesús. Estudió filosofía en Bélgica y fue profesor de teología dogmática y fundamental en Chile y Argentina.
En 1976, cuando vivía en un barrio pobre de Buenos Aires, fue capturado por un escuadrón de la muerte junto a su compañero Orlando Yorio. Se les mantuvo cautivos durante cinco meses. Esta experiencia le marcaría decisivamente y está en el origen de su descubrimiento del poder de la recitación del nombre de Jesús, que relata en su famoso libro Ejercicios de contemplación.

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Nace en Francia, en Estrasburgo, el 15 de septiembre 1858. Huérfano a los 6 años, creció con su hermana María y bajo los cuidados de su abuelo, orientándose hacia la carrera militar.
Adolescente, pierde la fe. Conocido por su gusto de la vida fácil, revela, pese a ello, una voluntad fuerte y constante. Emprende una peligrosa exploración a Marruecos (1883- 1884). El testimonio de fe de los musulmanes despierta en él un cuestionamiento sobre Dios: «Dios mío, si existes, haz que te conozca».
De nuevo en Francia, le emociona mucho la acogida discreta y cariñosa de su familia, profundamente cristiana, y comienza una seria búsqueda espiritual. Guiado por un sacerdote, el Padre Huvelin, encuentra a Dios en octubre de 1886 a los 28 años. «Enseguida que comprendí que existía un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que de vivir sólo para Él»

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El icono de la Trinidad de Andrei Rublev (1360-1430) es la imagen emblemática de la red de meditadores de los Amigos del Desierto, algo así como el anclaje visual de su práctica meditativa

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