Monacato secular Tabor

El desierto es el lugar de la purificación, pero la montaña, segundo escenario espiritual del cristianismo, es el de la iluminación. Algunos AdD sienten una llamada específica a una mayor intimidad con Cristo y, en fin, a una consagración a este carisma. Para ellos, su vocación no es solo meditar y difundir el tesoro de la meditación, sino vivir conforme meditan, es decir, vaciándose de todo para encaminarse, lo más rotundamente posible, hacia ese Centro que es Cristo.

Sus miembros se comprometen a siete conexiones diarias, a siete desiertos anuales y a seguir un determinado estilo de vida, recogido en una Regla.

Pascua contemplativa